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Pacto de Toledo

El BBVA apuesta por mantener la sostenibilidad del sistema vía reformas, presión fiscal y ahorro privado

Rafael Doménech, responsable de análisis macroeconómico del BBVA comparece ante la Comisión del Pacto de Toledo para exponer su punto de vista ante los futuros escenarios sobre la viabilidad y evolución del Sistema nacional de pensiones.

ACTIVA // 15 de marzo de 2017

Rafael Doménech, responsable de análisis macroeconómico del BBVA ha comparecido ante la Comisión del Pacto de Toledo presentando sus planteamientos ante los futuros escenarios en relación a la viabilidad y evolución del Sistema nacional de pensiones.

Doménech ha comenzado explicando que no son necesarios a su juicio cambios radicales, puesto que “Cuando tenemos algo que funciona en lugar de reformas radicales lo que hay que hacer es simplemente mejorarlo”.

En su análisis sobre la situación actual Doménech ha asegurado que el Sistema de pensiones nacional es un pilar básico, viable y sostenible, pero que es necesaria su adaptación a los cambios sociales que se están produciendo. Apuesta por la absolutamente necesaria sostenibilidad del sistema y para ello entiende que hay que encontrar un doble equilibrio entre cambios graduales que hay que acometer y el modo de reparto de esos cambios entre las distintas generaciones y colectivos.

Atendiendo a previsiones sobre 2021, destacar que el índice de revalorización obtendría un resultado negativo. Detrás del déficit en el sistema está la crisis económica, con una ligera recuperación actual de los ingreso y con un número de afiliados todavía por debajo del máximo del 2008, con un crecimiento sostenido del número de pensiones y el impacto del efecto sustitución o el aumento de la pensión media por la altas con mayores cantidades que las bajas que se vienen produciendo en el sistema.

Todo esto genera un desequilibrio del sistema sintetizado en que cada euro de cotización ha generado 1,44 euros de derechos de pensión. Las previsiones indican que en 2027 el desequilibrio actuarial se reducirá hasta 1.28 euros de derechos de pensión.

Respecto de la evolución de ingresos y gastos sobre las pensiones, explica que se ha instalado una brecha estructural entre ingresos y gastos. Respecto de la Tasa de beneficio (pensión media sobre el salario medio) el tipo efectivo ha variado poco en los últimos años. Con una recuperación lenta desde la salida de la crisis. En comparación de las tasas de beneficio en relación a otros países, España ligeramente por encima del promedio UE tanto en tasa de pensiones, como en tasa de beneficio.

Perspectivas de futuro y propuestas de mejora.

Doménech vuelve a incidir que la sostenibilidad es absolutamente necesaria para el sistema y el índice de revalorización de las pensiones es acomodable a una decisión más política.

Hay bastante incertidumbre sobre las proyecciones de población. Para el 2050 se habrá duplicado la tasa de dependencia, pero hay factores que no sabemos, como el flujo migratorio futuro. En la proyección del número de pensiones hay menos incertidumbre, con un aumento de los más de 9 millones actuales a unos 15 millones de pensiones en 2050.

Para el mantenimiento de la pensión media basta con que el crecimiento real sea superior al número de pensiones para que gane poder adquisitivo. Necesitamos un crecimiento superior al 2.5 % y las reformas de 2011 las considera favorables a ese objetivo.

Como alternativas Doménech plantea tres opciones. La primera sería aumentar la presión fiscal bien con más impuestos o con menos gastos, la segunda acometer reformas estructurales para disminuir la tasa de desempleo y aumentar la productividad con un aumento del salario medio, permitiendo pagar pensiones más elevadas y la tercera opción blindar la pensión mínima y compensarlo con ahorro privado.

Aumentar la presión fiscal. Si los impuestos soportaran todo el ajuste de la tasa de beneficio el tipo efectivo debería tener una subida de más de 8 puntos, algo muy elevado, encontrando el equilibrio de fiscalidad en relación al nivel de eficiencia de servicios públicos. El camino es aumentar el nivel de eficiencia para convencer a la sociedad de la necesidad de una mayor presión fiscal. Otra opción es destopar las bases máximas y hacer que el sistema sea menos contributivo. Sin aumentar la eficiencia de los servicios públicos no es positivo aumentar la presión fiscal.

Ante las reformas estructurales, más empleo y más productividad. Tenemos una tasa de empleo muy baja, hay un enorme margen de mejora para reducir la tasa de desempleo, sobre productividad la distancia con países europeos es menor, hay margen de mejora para aumentar la productividad por empleado asociado a empleo estable y empleo de calidad. Por tanto propone reducir la tasa de desempleo, aumentar la tasa de empleo y mejorar la productividad.

Doménech ve positivas las últimas reformas, y propone introducir nuevas medidas graduales para mejora la contributividad y la eficiencia, como sustituir las reducciones a las cuotas por otras políticas como bonificación en los impuestos, convergencia de los regímenes especiales al régimen general, compatibilizar jubilación y trabajo, caminar hacia un sistema de jubilación flexible, adaptar las pensiones de supervivencia y tolerancia cero contra el fraude.

Ahorro complementario. Además, para aumentar la contributividad del sistema propone introducir transitoriamente cuentas nocionales de reparto, y para fomentar el ahorro complementario cuentas de capitalización asegurando la portabilidad de las contribuciones mediante la gestión pública, para permitir los cambios además de blindar la pensión mínima para que crezca de forma proporcional al salario medio.

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