Seminario de la Seguridad Social en los cursos de verano de la UIMP
Valdis Zagorskis, representante de la Comisión Europea, y a la izq. Eva Suárez, directora provincial de la Seguridad Social en Santander. (Antonio García Blanco)
Lo ha recordado Valdis Zagorskis, representante de la Comisión Europea, en su intervención de esta mañana. A la Unión Europea le interesa que se coordinen las políticas nacionales sobre pensiones de los Estados miembros por su impacto en las cuentas fiscales y por el reto demográfico que se avecina.
De todas las líneas mostradas en los numerosos gráficos que Zagorskis traía en su cartera la más importante es la azul, como él mismo recalcó. La línea en cuestión representa la población europea entre 60 y 69 años, que allá por 2020 habrá crecido muy significativamente. Un grupo de población en el que algunos de sus miembros trabajan, otros se han retirado y algunos tendrán que seguir trabajando en el futuro.
La alternativa para los europeos en el futuro será: contribuir más para obtener la pensión, recibir un importe menor por su pensión o trabajar más años cotizando lo mismo y obteniendo el mismo importe. “Creo que la mayoría se decantaría por esta última opción”, asegura el eurofuncionario letón.
La Comisión Europea maneja dos conceptos básicos en el recientemente publicado ‘Libro Blanco sobre las pensiones’, en el que traza la hoja de ruta en las próximas décadas para los sistemas de pensiones europeos. Por un lado, la adecuación: que el dinero que se recibe por la pensión sea suficiente para garantizar un nivel de vida aceptable de la población jubilada. Por otro, la sostenibilidad: que los sistemas de pensiones sean viables financieramente. Puede que la adecuación baje algo para que en el largo plazo la sostenibilidad se mantenga.
Zagorskis señaló que la Unión Europea no comparte la opinión de que los sistemas de Seguridad Social se reforman como consecuencia de la crisis económica, sino que más bien son producto del reto demográfico que supone el envejecimiento de la población europea.
El orador lanzó un par de ideas tranquilizadoras. “No hay planes para implantar en el futuro un sistema de Seguridad Social único europeo”, aseveró. Y pronosticó que, aunque los planes de pensiones privados debían reforzarse, “la pública será la principal fuente de ingresos de la pensión también en el futuro”.
Concluyó con el enunciado de un nuevo paradigma: “Nos movemos desde el modelo de la jubilación a una cierta edad hacia el de la jubilación cuando se alcanza un cierto importe de la pensión satisfactorio”.
Más beneficios que costes
Las empresas que han participado en la mesa redonda “Prolongación de la edad de trabajar: inconvenientes y oportunidades” coinciden en que prolongar la vida laboral supone más aspectos positivos que negativos a las organizaciones empresariales.
Para Rafael Domenech, director de Economías Desarrolladas de BBVA Research, “el reto demográfico hace peligrar la sostenibilidad del sistema de pensiones, pero hay más razones para prolongar la vida laboral, entre ellos que cuanto más trabajan los mayores, más trabajan los jóvenes, porque se generan más oportunidades. Tendemos a pensar que es sustitutivo, pero el trabajo de mayores y jóvenes es en realidad complementario”.
Agustín López Ferreres, responsable del servicio sanitario del Servicio de Prevención Propio de Mercadona, ha puesto de relevancia la necesidad de adaptar el entorno laboral al envejecimiento de las plantillas, y cuidar de la salud a lo largo de toda la carrera profesional. “La población envejece, eso es una realidad y es una responsabilidad de todos hacer posible la prolongación de la vida laboral. Nos vamos a encontrar con una población activa con unas características especiales y hemos de adaptar el entorno laboral a ello”.
Juan Chozas, director de Recursos Humanos de Bankia, ha situado el epicentro del debate en la libertad del trabajador. “Las legislaciones no deben obligar ni prohibir a la hora de seguir trabajando a una determinada edad. La legislación debe incentivar que el trabajador siga trabajando y hoy día persisten elementos que perjudican la permanencia del trabajador más allá de una edad. Estos elementos son, por ejemplo, los factores salariales relacionados con la antigüedad, que hacen que la empresa vea a los trabajadores de más edad como más caros, o incluso la indemnización por despido, que está ligada al transcurso del tiempo”.
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